Opinión

No lo veamos como un hecho aislado

Editorial

El país entero reaccionó indignado al video donde se aprecia a un joven de 16 años agrediendo a una compañera de la misma edad, pero esto no puede verse como un hecho aislado.

Resulta lamentable que un suceso como este se vuelva viral para que el tema se ponga en la palestra pública, pues a diario otros alumnos pueden vivir situaciones similares con el respectivo impacto para ellos y sus familias. 

En este caso se trató de una muchacha, pero no se puede generalizar. El bullying no es tema de género, sino de múltiples factores y situaciones que afectan a nuestros jóvenes.

Se define como una forma de maltrato psicológico, verbal, físico o social producido entre estudiantes de forma reiterada, tanto en el aula como a través de las redes sociales. No es necesario patear, pisotear o arrastrar a alguien para hacer bullying, basta con burlarse de una persona, resaltar algún rasgo físico que haga sentir mal, aislarle o esparcir un rumor.

Estamos de acuerdo con el presidente Rodrigo Chaves en cuanto a que esto no puede seguir ocurriendo, pero no así con la ministra de Educación Pública, Anna Katharina Müller. Sí, sí corresponde hacerlo viral para que todos en la sociedad estemos claros de cuáles son las repercusiones para alguien que decide incurrir en este tipo de prácticas.

Debemos tener conciencia de que cada persona que comparte un video de este tipo así sea por una buena causa, genera un daño a la víctima. Las declaraciones de los padres son dolorosas, al punto que los llevó a pensar en la posibilidad de no salir de su casa. 

No seamos cómplices de revictimizar, sino de aprovechar la “crisis” para usarla de gancho en una campaña dirigida a estudiantes, padres de familia y centros educativos sobre cuáles son los protocolos contra el bullying.

La reacción de la ministra Müller resultó más que pasiva. “Estamos aplicando medidas” solo deja un vacío enorme en cuanto a las acciones enérgicas que se requieren para prevenir esta problemática.

En buena hora por el trabajo del Ministerio Público pero eso, como muchas otras cosas, constituye una reacción a lo ocurrido. La pregunta es: ¿dónde están las acciones preventivas?

Tal cual lo menciona el mandatario Chaves, las sanciones son “un chiste”. Los jóvenes deben saber que toda acción tiene una consecuencia. Todo esto no es más que un reflejo de la pérdida de valores y de la descomposición social.

¿Cómo mejora la situación un rebajo en la nota y una expulsión por un mes del agresor? ¿Cambiará la actitud del joven porque se le lleve a Tribunales bajo un delito de flagrancia?

Así como ocurre con los delincuentes, se debe pensar en función de regenerar a estas personas, porque es muy posible que ejerza violencia por haber sido violentado. Veamos más allá y desde nuestra trinchera aportemos para buscar soluciones en pro de nuestros jóvenes.

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